lunes, 7 de julio de 2014

La historia. La realidad. Pan casero.

Historia. La historia la construimos, la armamos, la moldeamos, la modificamos, la hacemos con otros. Pero qué es la historia sino una memoria fragmentada, un conjunto de recuerdos hilvanados por un hilo que los une y que los hace nuestros, de mi, de ti, de tu, de yo, de los otros conmigo... Hay muchos hilos en este tejido que se cortan y no amalgaman una historia que me sostenga, hay demasiados otros que no permanecen, que se van, y quedan en esos fragmentos... Quizás es una ilusión necesaria... un mito que intento desentrañar...
Proust yace en mi biblioteca, luego de tres intentos por empezar su obra, un tratamiento de la memoria muy diferente, o quizás no tanto. Proust, que en el detalle de la percepción me subsume en esta loca idea de que no tengo historia, que no tengo historias que contar... que me falla algo.
De repente me desintegro en el conocimiento del mundo y vuelvo a ser yo, en un ida y vuelta a mí misma. Son momentos extraños, donde sé quién soy, sigo siendo yo, siendo la que escribe, la que piensa, la que anhela... y sin embargo me pierdo en la inmensidad de todo lo que hay por conocer, por saber... ¿cómo leer Proust cuando tengo la sensación de haberlo vivido? Y vuelvo a mí. Represión. Inconsciente. Lo no dicho. Lo no sabido.
Una historia. La fantasía o la realidad, no importan mucho. Lo que importa es narrar la historia. 
¿Qué hay de aquí en adelante? ¿es sólo pasado, la historia? ¿es sólo recuerdo? ¿es la potencialidad de todo lo que pudiera haber sido? ¿o son sólo los hechos? 
Escribir. Nuevamente, escribir y escribir y escribir. Y borrar, y editar y cambiar lo dicho para que quede lindo, para que suene mejor, para que el que lee, si alguien lee, si alguien leyera alguna vez, entienda algo de lo que intento decir. ¿es eso la historia?
La historia del día de hoy. Trabajo aunque esté en vacaciones. Trabajo porque es mi vida. Tomo decisiones, me relaciono con gente que no me conoce ni llegará a conocerme realmente (disgresión: mi pensamiento se va por los desfiladeros de la pregunta por lo que es real, por lo que soy realmente, por quién muestro que soy, busco en la web el significado de "disgresión". Es un término que no existe en realidad. En realidad. "Cuando alguien que está hablando rompe el hilo de su discurso y expresa cosas que no guardan relación directa ni se enlazan íntimamente con el tema del que está hablando, ¿comete este una disgresión o una digresión? Resulta frecuente que se piense y diga que comete, en ese caso, una disgresión, pero este término no existe en el diccionario, y sí, en cambio, la forma digresión, que procede del latín digressio, que significa 'separación' o 'desvío'." Entonces. Digresión. Me voy por las ramas. Escribir me ayuda a volver al hilo de lo que estaba diciendo...).
Nada más que quiera decir. 
Es la madrugada y tuve ganas de cocinar. Hacía tres horas que tenía ganas de cocinar pero no lo hacía porque me faltaban ingredientes y no quería salir a comprar. Decidí cocinar lo que pudiera con lo que tuviera. Ahora espero el tiempo que lleva la cocción. 
¿La historia tendrá tiempo de cocción? Preparar el lazo con el otro no es una tarea tan sencilla como mezclar ingredientes. Y los resultados de esas interacciones no son tan previsibles como el horneado de un pan. 

Suficiente ejercicio por hoy. 
M.

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